Una sonrisa de oro: Pedrito el del Barça lleva ortodoncia lingual Incognito

¡Estaba claro! Algunos pacientes me lo había comentado, y ya era un secreto a voces entre los ortodoncistas en nuestras reuniones: a Pedrito le había cambiado la sonrisa y tenía que ser gracias a la ortodoncia lingual. Hoy la noticia se hace pública en un periódico de Tenerife y en el Levante-emv. Pedro ha solucionado su complejo, se ha arreglado los dientes y mejorado su sonrisa y mordida de forma totalmente discreta e invisible para millones de personas que le ven en la televisión: la clave es la ortodoncia lingual.
FÚTBOL. El cambio estético de una estrella del fútbol

Una sonrisa de oro

Pedrito mejora su imagen con unos aparatos invisibles y que se fabricaron a medida en Alemania

SANTA CRUZ DE TENERIFE En la actual imagen de Pedro Rodríguez, el futbolista tinerfeño más universal de todos los tiempos, hay un aspecto que ahora llama la atención. Es la perfección de sus dientes, hasta hace poco un rasgo del que no podía presumir. Quien le haya visto celebrar uno de sus más recientes goles con el Barça seguramente se haya percatado de la extraordinaria variación que ha experimentado el semblante del futbolista, quien ahora incluso sonríe más. El cambio se ha producido sin que se le viera usar en ningún momento los aparatos que los odontólogos habitualmente fijan en la boca de niños y mayores para corregir la colocación de los dientes. Lo de Pedrito parece milagroso, pero no lo es.

La historia de su cambio de imagen comienza justo después de su espectacular actuación en su primer Mundialito de Clubes. Corría diciembre de 2010 y el de Abades se convertía entonces en un jugador de leyenda, nada menos que el primero en marcar un gol en cada una de las seis competiciones que ese año ganó el Barcelona. Después de madurar durante un tiempo la decisión de tratarse sus imperfecciones dentales, eligió corregírselas en Tenerife. Y puestos a seleccionar a quien lo hiciera, se decantó por el que le dijeron que era el mejor: Francisco Padrón, propietario de una prestigiosa clínica dental que lleva su mismo nombre.

En esta foto se aprecia la sonrisa de Pedro antes y después de su tratamiento con ortodoncia lingual Incognito

“Él vino porque quería arreglarse los dientes”, cuenta el reputado especialista isleño, una auténtica eminencia de la Odontología. “La cuestión era estética”, confirma el doctor tinerfeño, quien considera lógico que Pedrito apostara por mejorar su imagen. “Es un joven guapo, que se preocupa por su apariencia física y que gusta de ir elegante, como la mayoría de los futbolistas conocidos”, expone el médico que le hizo la primera exploración. Un año después, se congratula de que el tratamiento escogido haya surtido el efecto deseado. Sin embargo, su mayor satisfacción es que el resultado del proceso ha incentivado una saludable costumbre en el célebre jugador español. “Ahora se ríe más; antes, procuraba no hacerlo“.

El secreto de Pedro Rodríguez es que “se puso los aparatos por dentro, para que no se le vieran“. La fórmula de su arreglo dental fue invisible, de modo que para muchos aún resulta un misterio el considerable cambio de look que presenta el tinerfeño. “Los aficionados que le siguen han ido viendo cómo los dientes se le colocaban a la perfección, cada uno en el sitio apropiado, pero sin que apareciera en ninguna imagen un aparato como el que se fijan tantas y tantas personas que presentan el mismo problema que tenía él”. El precio, obviamente, es mucho más alto que el de los aparatos convencionales.

“El tratamiento de Pedrito sí que es bastante más costoso”, admite Padrón, un especialista por cuya clínica han pasado miles de pacientes canarios. El caso del campeón mundial de fútbol, sin embargo, lo remitió a un compañero suyo en Barcelona para facilitar el proceso, toda vez que el jugador de Abades apenas pasa unos pocos días al año en su isla natal. Curiosamente, el ortodoncista que se ocupó de su caso tiene también raíces canarias. “Se le aplicaron unos aparatos hechos a medida que hubo que mandar a hacer a Alemania“, afirma.

No valen unos aparatos estándar porque cada dentadura es distinta a las demás, así que hay que ser precisos“, completa Padrón. “Fue como hacerle un traje a medida, pero para la boca“, dice también el médico, para quien resultaba primordial que el tratamiento que iba a asignársele a Pedrito no tuviera ningún efecto en su fulgurante y excelsa carrera deportiva. Ni una molestia, ni un dolor, ni mucho menos tener que faltar a un solo partido. “La única secuela que te dejan estos aparatos es que los primeros días puedes tener alguna dificultad para morder, pero nada más. Todo lo que fueran unas consecuencias mayores no podíamos permitírnoslo; para un jugador de esa categoría, unas dolencias mayores habrían significado un problema”, responde.

El reluciente resultado obtenido hasta la fecha con PR17 –se espera que sea aún mejor con el paso del tiempo– ha levantado un sinfín de comentarios sobre el cambio de imagen del futbolista, un montón de interrogantes sobre el proceso y una larga lista de pacientes que pretenden idéntico tratamiento. Pero el caso del jugador tinerfeño no es único, ni mucho menos. De hecho, ni siquiera es el primer deportista célebre en utilizarlo. Sin ir más lejos, igualmente su compañero Dani Alves utilizó unos aparatos para mejorar su imagen. Y se sometió a una fórmula muy semejante el histórico atleta Carl Lewis. “Yo le vi unos aparatos puestos en una carrera de 100 metros, lo cual es la mejor prueba de que no afectan al rendimiento deportivo”, dice Padrón.

Pasado el tiempo, sonríe el doctor al ver la evolución de la boca de Pedrito mientras recuerda que el futbolista dejó una impresión inmejorable a su paso por la consulta. “Es un tipo encantador. Y sí, los dientes ya los tiene bien, muy bien”, sentencia mientras posa, orgulloso, con la camiseta azulgrana que le regaló el 17 del Barça. Fue una muestra de gratitud a las atenciones del médico, quien curiosamente le descubrió una inflamación de la que luego tuvo que ser intervenido. La operación de amígdalas de la que informaban recientemente todos los medios deportivos del país tuvo su raíz precisamente en la visita de Rodríguez Ledesma a la clínica de Padrón. “Le hice una radiografía y le detecté que tenía enorme la amígdala derecha. Luego se operó, sí. Y fue todo bien”. Igual que con la colocación de sus dientes, que presentan un pequeño secreto de campeón. “Sus aparatos… llevan oro”. Como la copa que ganó en Sudáfrica.

 

Yo personalmente lo tengo claro: con el tiempo la inmensa mayoría de pacientes elegirán este tipo de ortodoncia invisible.

Un abrazo.

David

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2 Comentarios

  1. Está fabuloso el cambio de sonrisa de Pedro, pero lo cierto es que la ortodoncia lingual es carísima, de momento, y en esta penosa época de grandísimo paro y estancamiento de precios es francamente difícil hacerse este tipo de ortodoncia con mucho dinero. Evidentemente Pedrito ha podido hacerse esta ortodoncia con el dinerazo que gana en el Barcelona C.F.
    En fin, una ortodoncia lingual está al alcance de pocos españoles, a menos que se la pueda hacer con una financiación asequible (un poco difícil…).

  2. Hola Agustín! La ortodoncia lingual no es tan cara como piensas, y de hecho está siendo cada vez más accesible y económica para miles de pacientes. Si normalmente en la ortodoncia convencional “por fuera” las mensualidades son de unos 90-120 euros al mes, los tratamientos de ortodoncia lingual pueden salir por 140-170. Y si llevas ortodoncia lingual arriba y brackets estéticos abajo, aún menos. No es una diferencia tan grande. En mi clínica, por 30-50 euros al mes de diferencia, la mayoría de pacientes eligen la ortodoncia lingual para no estar 2 años tapándose la boca a menudo al sonreír porque les da vergüenza la ortodoncia por fuera. Y te hablo de pacientes con un poder adquisitivo medio. Está claro que es más costosa, la tecnología y los brackets están hechos a medida, pero también tiene mucho más valor: ¿cuánto vale para una persona tener los dientes rectos sin que se vean los aparatos y sonreír tranquilo durante 2 años?. Pues para muchos pacientes merece la pena pagar la diferencia, para otros no. Depende. ¡¡Muchas gracias por tu comentario!!!

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